2.05.2006

Las primeras señales en el camino

El tan esperado primer gabinete de Michelle Bachelet simplemnete no convenció a nadie dentro de las cúpulas partidarias, activando una señal de alarma al interior de éstas sobre su verdadera influencia en la orientación gubernamental de los próximos cuatro años.
Aunque traten de disimularlo con palabras de buena crianza, los jefes de los partidos de la Concertación saben que fracasaron en el lobby realizado para conseguir que sus cartas llegaran a los puestos de poder. Desglosando a grosso modo:
La Democracia Cristiana fue la más favorecida con puestos en el gabinete, pero sus tendencias internas quedaron aisladas de poder debido a que los rostros DC no obedecen fielmente a ninguno de los grupos de la falange.
El PPD sabe que fue el más derrotado. Ningún hombre con poder pepedeísta está entre los 20 apóstoles. Lloran a Bitar y critican de antemano a Lagos Weber, quien prefiere su lado más práctico que político. El más damnificado sin duda fue Víctor Barrueto, que ni siqueira repostuló a su cargo de diputado por Talcahuano por optar a un ministerio. Ahora deberá esperar una subsecretaría o una embajada como premio de consuelo.
Es que Bachelet fue muy quirúrgica en sus designaciones. No le dio oportunidad a ningún personero que jugara con un poder político amenazante a su adminstración. Al más puro estilo ciudadano, como le dicen ahora.
El factor más rescatable de este nuevo equipo de ministros es que obedecen más a la condición técnica que al respaldo y auspicios partidarios. Eso es fundamental para lograr resultados efectivos en poco plazo y es de esperar que los partidos no se asusten al comprobar que se diluye su influencia en las decisiones futuras de la presidenta.