12.24.2005

Prohibido prohibir
Es impensable la postura adoptada por Michelle Bachelet y su comando, en cuanto a no aceptar la participación de Chilevisión en el debate presidencial del próximo 4 de enero.
La justificación de la abanderada del oficialismo claramente carece de fundamentos y constituye una verdadera falta de respeto al profesionalismo y la ética de los periodistas del país. Una de las premisas básicas del periodismo es NO entregarse a los dictámenes de cualquier grupo político, religioso o social, por lo que su independencia es su arma fundamental frente a las presiones externas.
Independiente de la línea editorial de cada uno de los medios de prensa, no se puede poner en duda el profesionalismo y la entrega básica de los periodistas, menos frente a la posibilidad de realizar un debate de ideas y posturas de cara al futuro del país.
Si los periodistas de Chilevisión - y de cualquier medio de prensa - no participan abiertamente en el debate (a no ser por propia voluntad), se abre fácilmente una mal señal para el futuro de la libertad de expresión y de prensa. Si pretende sosotener ese debate en cuanto a favoritismo por parte de la prensa, estamos hablando mal de nuestra capacidad de análisis como ciudadanos y del temor que provoca una mirada eventualmente diferente de la realidad "oficial".
Con esto, la Concertación se contradice en su auotdesignado papel de defensor de las libertades de los individuos. Los fuegos los abrió el Presidente Lagos cuando atacó en duros términos a El Mercurio y lo ha ratificado hoy Michelle Bachelet.
Prácticamente se ha llegado a un diálogo de tontos, en donde fácilmente alguien puede cuestionar la participación en el debate de TVN por su carácter estatal, o de Canal 13 por su relación con la Iglesia Católica, en fin. No se pude pretender tener sólo una verdad y una mirada. Los ciudadanos son lo bastante inteligentes para diferenciar intenciones y sólo ellos tiene la libertad de elegir sus programas y sus líderes de opinión.
Esta situación encubre el temor a que el debate de enero tenga un formato flexible, de contrapregunta y de amplitud de temas a tratar. No hay justificación para enlodar la imagen de un canal coomo Chilevisión, ni menos dudar del profesionalismo e independencia de los periodistas que ahi trabajan.
Es necesario que cada uno de los profesionales de la prensa rechacen este veto y expresen (a pesar de las opiniones políticas de cada uno) su más absoluta y profunda crítica a esta situación que demuestra una vez más que Chile y su clase política y dirigencial carece del desarrollo intelectual y moral en esta etapa de la historia, atribuyendo todos los males presentes y futuros a la prensa.

El pulso tardío del 11 de diciembre
No vamos a entrar a detalles en relación a la jornada cívica del 11 de diciembre. Conclusiones macro son la fuerte derrota de la DC en ambas cámaras (cómo ahora les fue mal, desean cambiar el binominal que de tantos apuros los sacó), la conclusión tardía que Bachelet no era la mejor candidata (reflejada en la baja de la votación histórica de la Concertación en todos los procesos electorales post dictadura y en el comentario de pasillo que nunca se debió dejar escapar a Insulza) y el apoyo a regañadientes que la UDI le dió a Sebastián Piñera, que cobró su revancha personal contra el gremialismo.
El resto, lo que todos saben. Un Congreso orientado al ala más liberal y progresista de la Concertación y la contradictoria consolidación de la UDI como el partido más popular del país.
Lo que se viene en estos días de campaña de segunda vuelta es lo evidente. Ambos conglomerados tratan de sacar al pizarrón al adversario y no se duda en sacar los trapos al sol, ,o que comúnmente se llama "buscar en la basura".
Un Piñera acorralado por la presión del cambio del binominal y de la apropiación del concepto "humanismo cristiano". Una Bachelet que debe enfrentar el renacer de las críticas a su eventual blindaje (un comando que habla y pelea por ella) y una Concertación que se equivoca de estrategia, al tratar de complicar a la Alianza con el sistema binominal. La gente no identifica con esta lucha que abarca una idea netamente política y poco cercana a ellos, a diferencia de la discusión de las reformas laborales de 1999, la que ayudó a la elección de Ricardo Lagos.
A prepararse entonces para los 15 días de terror que vivirá el país a partir del 1 de enero, bajo el alero de la arena y sol.

12.10.2005

La previa...
A menos de 12 horas que comience un nuevo proceso eleccionario presidencial y parlamentario, es necesario detenerse en esta frenética carrera y hecer un análisis ante esta nueva aventura democrática (todo para no seguir con la lógica de "todos somos generales después de la batalla").
Los números lo indican y lo avalan. La segunda vuelta presidencial es un hecho y el exámen de mañana permitirá determinar la real fuerza de votos de cada uno de los sectores políticos. Hasta acá nada nuevo, lo interesante será observar si la Concertación realmente va a la baja y si la izquierda extraparlamentaria se consolida como una opción de crítica permanente y como una fuerza política que puede contolar (en su determinado y delimitado radio de giro) los eventuales proyectos de desarrollo del nuevo gobierno.
Por otra parte, la derecha tendrá en su exámen en sus dos partidos conformantes y que le servirá para ver qué bloque tiene más prioridad y mando al interior de la Alianza. No por nada Renovación Nacional ha hecho lo imposible para situar candidatos que tengan opciones y claro, tiene una carta presidencial que hasta el momento supera al abanderado de la UDI.
Pero el partido que realmente se juega muchas cosas en esta elección es la Democracia Cristiana. La falange vive una crisis interna entre un bloque que apoya a Adolfo Zaldívar y otro sector que nunca ha visto con buenos ojos la forma en que el "colorín" ha manejado los destinos de la DC.
Si se registra un descenso en la votación de Michelle Bachelet y un aumento de la Sebastián Piñera, las máximas dirigentes de la Concertación no tendrán piedad en criticar a la Falange y arrinconarla hasta una situación límite, poniéndo en alerta la unidad del oficialismo.
Zaldívar lo sabe y trata de mantener la situación con paños fríos. De obtener un resultado satisfactorio, la caza de brujas dentro de la DC va a a ser sin duda, algo despiadado.
Bueno, es de esperar que la jornada de mañana sea tranquila y con respeto y que el juego de la democracia se juegue limpiamente.

11.27.2005

La caída del "Quijote" y de "Sancho"
Llegó de Santiago con la clara idea de acabar con el doblaje de la Concertación en la circunscripción 12. A su lado estaba un compañero sumado a última hora. No importaba, porque el objetivo era sacar al oficialismo del único reducto donde poseen dos senadores.
Eso hace dos meses. Hoy, Carlos Bombal (UDI) prácticamente debe batallar solo para ser reelecto senador, esta vez en la Octava Región Costa. Su compañero de lista, Alberto Gyhra (RN) decidió no hacer más campaña, cansado de la constante destrucción de propaganda por parte de sus "aliados", a quienes no dudo de calificar como delincuentes (y eso que Joaquín Lavín desea acabar con la lacra de la delincuencia. Magna ironía)
Bombal va de mal en peor. A los costantes ataques de sus adversarios en la campaña, Alejandro Navarro y Hosain Sabag, debe sumar la ley del hielo que le aplicó RN.
Ahora, el gremialismo tratará de ayudar a una de las cartas más mediáticas que posee en el Congreso. Incluso RN, prácticamente divorciada en la VIII región de la UDI, intentará reflotar la campaña de Gyhra para frenar el avance de la Concertación. Les dolería mucho perder frente a Navarro y cia.
A trece días de las elecciones, el porcentaje de adhesión en las parlamentarias puede ser el elemento clave para decidir y negociar los apoyos en una eventual segunda vuelta. Si la Alianza no puede solucionar este entuerto (lo que se ve difícil), el resultado va a ser una espina muy difícil de extraer de la sociedad RN-UDI. Y muy dolorosa.
Lo que él tiene, tú no tienes y ellos quisieran tener

En estos últimos días de campaña, la orientación de los pelambres...perdón, campañas políticas, ha sido la diferencia de intereses entre la condición de empresario y Presidente de la República. Numerosos y variados actores de la fauna política han criticado que el candidato de Renovación Nacional, Sebastián Piñera, no venda su participación (en algunos casos mayoritaria) de conocidas empresas de la plaza.
Esto saca a la luz un viejo problema que arrastra la clase política: el no poder separar los negocios con el poder. Y es un problema que no sólo abarca a un sector político, como algunos pretenden hacer creer, sino que la realidad muestra varios casos en los cuales se ha evidenciado este dilema.
Basta con recordar el mentado episodio de la Ley de Pesca y el manejo que los hermanos Zaldívar hicieron de su discusión en el Congreso. ¿Por qué lo hicieron? Simplemente porque ellos tienen una activa e importante participación en empresas pesqueras del país.
El ministro de educación, Sergio Bitar, suma su presencia en empresas constructoras y asesorías de esa área, la que en un principio tuvo relación con la construcción del fenecido puente Loncomilla.
No olvidar los intereses del ministro de minería, Alfonso Dulanto.
Entonces, ¿Cúal debe ser la normativa que regule este juego de poder?, ¿La clase o la familia política desea legislar en serio o sólo cuando desea atacar a un adversario?.
Simplemente esta polémica, sumada a algunas acusaciones añejas de participación en ciertos grupos o tomando acción en determinados conflictos (como el caso del jefe de campaña de Piñera, que acusó a Bachalet de llamar a no inscribirse y/o votar No en el plebiscito) relflejan lo bajo que ha caído la campaña, aunque todavía no toca fondo.
La falta de ideas es reemplazada por la crítica sin fundamentos y sin razonamientos. Mala señal para un país que desea cautivar a un cada día más complicado electorado juvenil. Mal para un país con 16 años de democracia, en donde la tan anhelada participación ciudadana ha quedado reducida a su conquista en periodo electoral.
No se puede negar que en el mundo de la búsqueda del poder, lo importante es seguir con los planteaminetos maquiavélicos y no mirar más allá del poder inmediato, pero debería existir un anhelo patrio básico que enorgullezca la actuación política.
Los temas como el conflicto de interés de Piñera, la participación borrosa del pasado de Bachelet y los favores ocultos que debe pagar Lavín, debieron ser aclarados hace mucho tiempo atrás.
Aunque cueste, la honradez y la política ya no deberían seguir siendo dos conceptos antagónicos.

11.20.2005

"Somo tontos...no pesados"
Es complicado buscar un punto de diferencia entre las propuestas de los tres candidatos con mayores posibilidades de llegar a La Moneda.
Cada vez, la dinámica política en tiempos de campaña se reduce a mantener inalterable la estructura institucional y administrativa del país. No se arriesga nada para no molestar a los más partidarios. Súmese a lo anterior, la "genial" idea de repetir incansablemente las frases fuerzas en cada debate, entrevista o confrontación (las que son menos).
Simplemente se llega a un extremo de insultar la inteligencia y la capacidad de análisis d elos votantes, con el consiguiente daño a la frágil asimilación que la gente tiene de la democracia y de la actividad política.
Todo corresponde a la nueva forma de hacer política. Ya no valen los proyectos, sueños ni ideales de país. La ciudadanía ya tiene que agregar una nueva pauta de consumo en sus vidas: el consumo del producto político.
Pero, ¿El chileno común y corriente estará preparado para seguir esta escuela norteamericana de hacer política?. Es una respuesta con tendencia a ser contestada negativamente, debido a la poca cultura cívica existente en estos días. Se aplica la lógica de la ganancia.
Y es un fenómeno que no tiene fecha de vencimiento. Cada campaña electoral es un caldo de cultivo de nuevos frases radiales y cuñas televisivas.
Un ejemplo claro de lo expuesto en esta ocasión fue el último "debate" o, mejor dicho, foro electoral. Todos los análisis comunicacionales y periodísticos coinciden en que los comandos de los candidatos lograron su objetivo de acorralar la actividad de los periodistas y llevar la manija de las cuestionamientos y problemáticas a presentar a los presidenciables.
Es de esperar que la fuerza de ataque y planteamientos claros de los candidatos no se transformen en un discurso en común, sino que sea el sello distintivo de cada uno de ellos.
Por el bien de la ciudadanía y por el bien de la democracia.
Se puede... estar contigo?
Hace tres meses atrás, era carrera corrida y ganada con ventaja. Ahora, podemos ver una de las contiendas presidenciales más entretenidas desde la llegada del marketing político.
Ninguno de los cuatro candidatos juega a perdedor. Cada uno posee un precio político con el que pueden negociar a su gusto, una vez que llegue la segunda vuelta.
Claro, porque ni siquiera el candidato del pacto Juntos Podemos Más, Tomás Hirsch, puede ser mirado en menos cuando ya quedan pocos días para el día D. Hirsch sabe que tiene la gran posibilidad de utilizar su caudal político y obtener algunas ventajas para su sector, cuando comience el ajedrez electoral de cara la jornada del 15 de enero. El tipo se deja querer, aunque no lo reconozca.
Mientras, la pelea mayor se está estrechando cada vez entre el candidato de RN, Sebastián Piñera y la abanderada oficialista, Michelle Bachelet. Que Joaquín Lavín quede relegado a un tercer lugar, se explica porque ya es una carta gastada y no tiene el mismo poder de encanto. Ya ni siquiera es el "candidato no tradicional" de 1999, estrategia que casi lo llevó a ocupar la oficina presidencial de La Moneda.
Ahora, tenemos a un Lavín más agresivo y complaciente con el sector más duro de la derecha, lo que obviamente lo complica en su tarea de acercarse al siempre codiciado centro político del país (y su equivalente social, la clase media).
Otro de los factores que provocan su estancamiento electoral, es el constante ataque que sufre y sufríó durante seis años por parte de los medios cercanos a la Concertación, que no le perdonaron su complicada gestión como alcalde de Santiago, ni tampoco su visión moral y cercana a la Iglesia, en momentos en que la sociedad camina por los senderos del nihilismo y el consumo.
Volviendo a la disputa Piñera-Bachelet, se pude hacer una fácil lectura de que el Gobierno comenzó con una operación de salvataje, que muy dificilmente respetará normas de lógica. A diferencia de la elección de 1999, ahora la Concertación no cuenta con el comodín electoral de discutir un proyecto de ley que complique a la derecha. Hace seis años atrás, la discusión de las reformas laborales permitió acorralar a la oposición y brindar valorables votos al oficialismo. Hoy no se cuenta con ese factor porque se confió demasiado en los altos niveles de apoyo que registraba Bachelet, lo que en su momento aseguraba el sillón presidencial.
¿Error de estrategia o exceso de confianza de la Concertación?. Una problemática que deberá ser discutida después del 11 de diciembre.
Por su parte, Sebastián Piñera trata de mostarse como el candidato de consenso que desagrada a los dos bloques políticos, porque está logrando su objetivo de cautivar a los votantes más indecisos y desencatados de la política. Su gran enemigo, su lejanía con los sectores más desposeídos, que en el fondo es el grupo más fácil de menejar si se sabe cautivar.
Definitivamente tiene la gran posibilidad de pasar a segunda vuelta, pero de ahí a que gane la elección presidencial eexiste un gran obstáculo: el poder reencantar a los militantes y partidarios de la UDI de que él puede construir una nueva forma de hacer país. Muchos han sido los roces entre el empresario y el gremialismo y mucha ha sido la desconfianza que se ha generado entre ambos y, en política, cualquier alejamiento o indisciplinaes duramente castigado.
Quedan menos de dos semanas para la jronada decisiva y la decisión queda en ustedes. No voten sin pensar en las consecuencias de su elección. El futuro cae para todos.