7.07.2007

Selección Chilena:
Set, partido, goleada, humillación

La derrota del combiando nacional a pies de la escuadra brasileña demuestra que la permisividad del cuerpo técnico debe desaparecer, implicando un aire fresco en el fútbol.


Realmente es vergonzoso comprobar cómo otra nueva generación de futbolistas de gran calidad técnica sucumbe frente a las luces y el estrellato fácil y desaprovecha una nueva oportunidad de briilar con la camiseta de la selección chilena. Este fin de semana se comprobó la poca entrega de los "mejores" del país al sucumbir fácilmente frente al combinado brasileño, considerado una de las peores selecciones cariocas del último tiempo.

Apoyo comercial y televisivo hacian creer que nuevamente el seleccionado iba a renacer de sus cenizas e iba a cumplir con un papel digno en Copa América, pero otra vez el desorden, la permisividad y la falta de compromiso profesional hacen que el fútbol chileno quede en la más absoluta vergüenza frente a los ojos del deporte mundial.

No hablamos sólo de quedar fuera de competencia y perder por goleada frente a equipos superiores, sino en los efectos que produce este tipo de actuaciones en el concierto internacional y la consiguiente pérdida de valor de los jugadores y el campeonato interno.

De nada sirve proponer un cambio de mentalidad en el deporte si quien está a cargo de mantener las directrices de la elite de jugadores tiene una mentalidad permisiva, poco profesional y perdedora. La era Acosta sólo ha dejado derrotas, presentaciones desastrozas y humillaciones internacionales y además, la pérdida de jugadores claves y con un gran futuro futbolístico, el cual queda sepultado y disminuido cuando estos deportistas compiten en ligas exigentes. De nada sirven las bravatas de seleccionados que generan estos escándalos, que al verse perdidos responsabilizan a la prensa de agrandar los hechos y no asumen con hombría sus errores.

Hay que aprender de procesos de otros países, que si se han comprometido con el desarrollo del fútbol y de otras disciplinas deportivas. Venezuela, Estados Unidos, México y otras ligas han hecho un esfuerzo concreto en desarrollar políticas de juego, de selección de jugadores y en el fondo, comprometerse al incremento de los resultados positivos para sus representaciones.

¿Qué implica esto?, tan simple como profesionalizar el fútbol. Es un proceso que no implica números azules en su primera etapa de implementación, pero si asegura un trabajo serio y público sobre los equipos y con ello, garantizar el profesionalismo necesario para llegar a una meta.

En Chile, está el claro ejemplo de Colo Colo, que de ser un equipo en la más profunda de las quiebras, se transformó en una potencia a nivel nacional y en una promesa internacional. De sus divisiones inferiores han emergido futbolistas de excepción, que han valorizado de alguna forma el alicaído fútbol chileno.

Es preciso de manera inmediata una renovación total de equipos técnicos y dirigenciales del balompié nacional, si es que aun se mantienen las esperanzas de clasificar a Sudáfrica 2010. De lo contrario, será sólo tiempo y dinero perdido.